El comprador extranjero que nadie entiende

El 13,8 % de las compras de vivienda en España en 2025 fueron de extranjeros, con picos del 32,8 % en Málaga y el 43 % en Alicante. Cuando ese comprador llama y nadie en la agencia habla su idioma, la operación no se pierde por precio.

Suena el teléfono en la agencia y al otro lado hay alguien hablando en inglés, con acento del norte de Europa, preguntando por una vivienda que vio en un portal internacional. Nadie en la oficina tiene el inglés suficiente para explicar los gastos de comunidad o la orientación de la terraza con precisión. La llamada se corta, se promete devolver con alguien que hable mejor el idioma, y esa persona no siempre existe en plantilla.

El mismo comprador, si escribe en vez de llamar, no lo hace mejor: manda un correo en inglés detallado, con preguntas concretas sobre plusvalía, sobre si el precio incluye muebles, sobre los plazos habituales de una compra desde el extranjero. Contestar ese correo con precisión, sin traducirlo a medias ni dejar dudas sobre algo tan importante como los gastos, no es tarea de cinco minutos para quien no domina el idioma con soltura.

Una parte del mercado que no es marginal

El 13,8 % de las compras de vivienda en España en 2025 fueron de extranjeros. No es una cifra residual, y varía muchísimo según la zona: en la provincia de Málaga sube al 32,8 %, y en Alicante llega al 43 %. En esas provincias, casi la mitad de quien compra vivienda no tiene el español como primera lengua, y muchos no lo hablan en absoluto.

13,8 %de las compras de vivienda en España en 2025 fueron de extranjeros

32,8 % / 43 %en la provincia de Málaga y en Alicante, respectivamente

El idioma decide antes que la cartera

Una agencia con una cartera excelente en la zona correcta pierde la operación si el comprador extranjero no logra entender, en su idioma, los datos que necesita para decidir: los gastos, el estado legal del inmueble, el proceso de compra desde fuera de España. No es una cuestión de simpatía ni de trato: es que sin esa información clara, en su idioma, el comprador no avanza, y sigue mirando en el portal internacional hasta encontrar a alguien que sí se la dé.

El comprador que llama desde otro país suele estar comparando varias zonas de España a la vez, no solo varias agencias de la misma zona. Si en Málaga nadie le atiende en su idioma, prueba en Alicante o en Baleares, donde puede que sí. La agencia no compite solo con la de la calle de al lado: compite con la costa entera.

Y suele ser un comprador con menos margen de espera que uno local. Ha reservado unos días de viaje para ver varias viviendas, tiene vuelo de vuelta con fecha fija, y necesita cerrar la agenda de visitas antes de subir al avión. Una respuesta que llega dos días después de la llamada inicial puede llegar cuando esa persona ya está de vuelta en su país, sin haber podido ver la vivienda que le interesaba.

El idioma decide la operación más que la cartera.

Lo que pasa cuando sí se resuelve

El vídeo de un piso enseñado por quien lo vende suele funcionar mejor que la ficha escrita, porque transmite algo que el texto no transmite. Ese mismo vídeo, doblado al idioma del comprador con la propia voz de quien lo presenta, sin sustituirla por un actor ni por un avatar genérico, permite que ese comprador extranjero vea la vivienda explicada por la misma persona con la que va a negociar, en un idioma que entiende de verdad.

Esto cambia algo más que la primera impresión. Un comprador que entiende bien, en su idioma, cómo funciona la comunidad de vecinos o qué incluye el precio, llega a la visita con menos dudas y con más confianza en la agencia que le atendió antes de verse las caras. Esa confianza previa acorta la negociación, porque parte de las preguntas que normalmente surgen en la visita ya han quedado resueltas antes de pisar la vivienda.

Inmosuite responde el teléfono, el WhatsApp y el chat de la web en el idioma de quien pregunta, y cualifica y agenda la visita sin que la agencia necesite tener en plantilla a alguien que hable inglés, alemán o neerlandés a todas horas. La operación no se decide por quién tiene el piso mejor situado: se decide por quién es capaz de explicarlo en el idioma en el que preguntan.

Fuentes: Colegio de Registradores, Estadística Registral Inmobiliaria 2025.

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